El #Cine 3D ¿La moda?

0

Ninguna otra tecnología ha encarnado tanto el futuro del cine como el 3D. Pero el presente del Cine 3D puede que haya llegado por fin en las primeras décadas del siglo XXI.

Al llevar a los espectadores al corazón de la acción, la nueva generación de procesos 3D ha acercado el cine interactivo más que nunca.

Al llevar a los espectadores al corazón de la acción, la nueva generación de procesos 3D ha acercado el cine interactivo más que nunca.

Hoy traemos la n°66 de las 100 ideas que cambiaron la historia del Cine. En editando como cada martes, nos preocupamos por compartir algo de historia y no sólo contenido de ese que se vuelve innecesario a la vuelta de unos días. Como siempre invitamos a leer, comentar y sobre todo compartir en las redes sociales que eso siempre le hace bien al sitio. Nos hace bien a todos.

Idea n° 66 | El Cine 3D: La moda de la produnfidad

J. D. d’Almeida proyectó por primera vez imágenes tridimensionales con dos linternas mágicas gemelas en 1856. A pesar de los esfuerzos de William Friese-Greene y W. K. L. Dickson en la década de 1890, la primera película en 3D fue “Llegada de un tren”, de 1903, aunque sigue sin estar claro si Lumière logró este efecto utilizando una sola tira anaglífica de dos colores o dos proyectores sincronizados con filtros de color.

En los siguientes años, se probaron varios procesos en Estados Unidos. En 1922, Harry K. Fairall acabó The Power of Love, el primer largometraje en 3D, y Pathé, tuvo algún éxito con cortos estereoscópicos como Zowie [1925]. Pero el sonido y el color cobraron más importancia en Hollywood durante este período, y los avances en la tridimensionalidad se limitaron a producciones alemanas como Casi lo puedes tocar [Zum Greifen nah, 1937] o el largo soviético Robinson Crusoe [1947], donde se utilizaba el especial sistema de estereograma paralítico de Semyon Ivanov.

El director de origen húngaro André De Tóth sólo tenía un ojo y, por tanto, no podía apreciar los efectos 3D que creó para Los Crímenes del Museo de Cera en 1953.

El director de origen húngaro André De Tóth sólo tenía un ojo y, por tanto, no podía apreciar los efectos 3D que creó para Los Crímenes del Museo de Cera en 1953.

Vanguardistas como Oskar Fischinger [Stereo Film, 1952] y Harry Smith [Film #6, 1950-1951] fueron los primeros en inspirarse en el novísimo Telekinema del Festival de Gran Bretaña de 1951, capaz de proyectar películas en 3D. El cineasta independiente de Hollywood Arch Oboler quedó lo bastante impresionado como para lanzar la aventura de la selva Bwana, el diablo de la selva [Bwana Devil] en el proceso de Natural Vision en noviembre de 1952. Su éxito en taquilla llevó a los estudios a producir 60 películas en 3D en 1953.

La mayor parte de estas piezas utilizaban la estereoscopía, no tanto para sumergir a los espectadores en la acción, como sí que para bombardearlos con objetos que parecían emanar de la pantalla. Los crímenes del museo de cera [House of Wax], de André De Toth; el musical de Cole Porter producido por la MGM, Bésame, Kate [Kiss me, Kate, ambos de 1953]; y Crimen Perfecto [Dial for Murder, 1954], de Alfred Hitchcock, lograron integrar con éxito los efectos dentro de la trama, mientras que películas de serie B como It Came from Outer Space [1953] hicieron un uso espectacular de meteoros, flechas ardientes y monstruos subterráneos.

Sin embargo, la moda de la profundidad no duró mucho. Los críticos la tildaron de artificiosa, y los espectadores se frustraban con las gafas rojas y verdes que tenían que llevar y los problemas que existían con la reducción del brillo y la sincronización. Además, la producción y distribución de las películas en 3D era costosa, y muchas tuvieron que volver a estrenarse en versión normal para recuperar gastos.

Las iniciativas francesa, holandesa, alemana, italiana, húngara, soviética, japonesa y mexicana fracasaron de modo similar. En consecuencia, el 3D quedó confinado a la ciencia ficción [The Bubble, 1966], el sexploitation [The Stewardess, 1969] y el shlock [Flesh for Frankenstein, 1973], hasta que Viernes 13, 3era parte [Friday the 13th: III part, 1982] y Jaws 3D: El gran tiburón en 1983, formaron parte de un nuevo mini boom de películas taquilleras.

Después de esperar 15 años para que la tecnología le permitiera plasmar su visión de Avatar en 2009, James Cameron diseñó el sistema de una sola cámara fusión para rodar acción real en 3D.

Después de esperar 15 años para que la tecnología le permitiera plasmar su visión de Avatar en 2009, James Cameron diseñó el sistema de una sola cámara fusión para rodar acción real en 3D.

Los sistemas digitales como IMAX 3D, RealD y Sony 4K han transformado la estereoscopía desde mediados de la primera década del siglo XXI, en un momento en que los estudios invertían en espectáculos diseñados para luchar tanto en contra la piratería como contra la recesión económica. De hecho, muchos largometrajes se convirtieron a 3D para aumentar su atractivo. Pero incluso aunque cineastas respetados como Martin Scorsese hayan entrado en este campo, el 3D rara vez ha impresionado ni a los críticos ni al público.

¿Es el 3D sólo una moda pasajera?

¿Se disfrutan más las películas en 3D?

Las respuestas como siempre, te invitamos a dejarlas en los comentarios.

Voy a compartir esto!Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Share on Tumblr0Print this pageEmail this to someone

Escribió este post

Comunicador Audiovisual. Docente algunas veces por semana. Donante de órganos y fundador de esta humilde comunidad. Las cosas personales las publico en www.bassofia.com

Leave A Reply