Y el Oscar es para… Harvey Weinstein.

6

Tras la ceremonia de entrega de los premios de la Academia, el buen Bassofia, director de Editando, me escribe diciendo de forma imperativa: Daniel, tienes que escribir sobre los Oscar. En ese momento sentí un malestar inmenso debido a que no tenía el ánimo de dedicarle palabra alguna a tan predecible resultado.

Pero tras una insomne noche buscando las palabras adecuadas para esta entrada, finalmente llegó la inspiración y creo que más que hablar sobre los premios en sí, cuyo listado pueden revisar en nuestra página en facebook, es aún más pertinente el poner en la palestra al responsable que The Artist reciba todos los premios a lo largo del orbe, Harvey Weistein.

etc_weinsteinchoice05__01__600.jpg

Los nombres de Harvey y Bob Weinstein son comunes para los más avezados al cine norteamericano, especialmente al de finales de los ochenta en adelante, donde los Weinstein con su productora Miramax, convirtieron pequeñas producciones independientes como Sexo, Mentiras y Video (Steven Soderbergh, 1989) y Clerks (Kevin Smith, 1994) en cuantiosos éxitos comerciales.

Así fue como el buen olfato de Harvey le permitió elegir correctamente a quien apoyar y que le reportara beneficiosos. Pero otra cara fue apareciendo. Una más cercana a Vito Corleone que a un noble Juan de Médici.

Se cuenta que en 1996 durante el Festival de Sundance, un productor se le adelanto en la compra de los derechos de la película Shine, una de las producciones favoritas del año. Harvey se volvió loco y buscó a ese productor por toda la ciudad, cuando lo encontró en un restaurante, lo agarró por el traje, lo puso contra la pared y le dijo “Me jodiste. Mejor consíguete abogados caros porque te voy a dibujar de nuevo el culo”.

En otra ocasión, tal y como recuerda el director Tom Tykwer “Harvey se levantó y empezó a gritarle a mi socio. Yo me levanté y le contesté, también gritando. Me sentía un actor de una de esas películas de mafiosos escupiendo frases como: Estás insultando a mi familia. Y dije: Nos vamos. A nosotros no nos grita nadie. Y nos fuimos. Enseguida oímos pasos por el pasillo, nos seguía. Entramos en el ascensor y las manos de Harvey separaron las puertas en el último momento e impidieron que se cerraran. Como si Terminator 2 viniera a por nosotros”. 

Poniéndole más pelambre y chismorroteo, aunque igual tiene parte de verdad, Weinstein es conocido como “Manos de Tijera” debido a que interviene en el corte final de las películas. Así es como hasta Martin Scorsese ha tenido que sufrir por esto como es el caso de Pandillas de New York, donde tuvo que recortar de 220 minutos previstos, a los 168 finales, junto con obligar a insertar la innecesaria voz en off de Leonardo DiCaprio y potenciar la historia de amor entre DiCaprio y Cameron Diaz.

Y finalmente, hay que hablar sobre su trabajo a la hora de promover películas en los Oscar. Han sido varios los filmes que, pese a su cuestionable calidad y escaso apoyo de la crítica, han conseguido llevarse alguna estatuilla dorada. Así podemos mencionar rápidamente algunas como El Paciente Inglés (Anthony Minghella, 1996), Shakespeare Enamorado (John Madden, 1998), El Discurso del Rey (Tom Hooper, 2010) y la gran ganadora de anoche The Artist (Michel Hazanavicius, 2011).

A Weinstein, se le acusa de pagar a publicistas para ganarse a los académicos. También, de promover todo tipo de rumores sobre sus rivales en cada edición. Su gabinete de comunicación pudo estar tras los rumores que decían que el director Danny Boyle había pagado sueldos tercermundistas a los actores de Slumdog millionaire. Ante las preguntas de un periodista, respondió “¿Qué puedo decir? Cuando eres “Billy the Kid” y la gente a tu alrededor muere por causas naturales todos creen que les disparaste“.

El presupuesto que maneja para la promoción de sus películas candidatas a algún Oscar es cinco o seis veces superior a la de sus competidores. Además organiza fiestas apoteósicas, en las que los actores conversan sin problemas con la prensa, algo de lo que da fe Penélope Cruz, cuya película Vicky Cristina Barcelona fue coproducida por Weinstein, y dijo “He recibido toda una lección de promoción. En esto Harvey es muy bueno”.

Con The Artist, Weistein basó toda su estrategia en jugar con la nostalgia de los académicos. Presentó, por ejemplo, la película en una fiesta a la que acudieron las nietas de Charles Chaplin, como dejando ver que de esa forma parte de la realeza del cine mudo norteamericano aceptaba la película.

Si la Academia diera un Oscar a la mejor campaña publicitaria, obviamente, sería Harvey Weinstein.

Saludos.-

ACTUALIZACIÓN

Ya con el correr de las horas, algunos medios poco a poco le ponen fichas a esta teoría conspirativa. Uno de ellos El Nacional, desde Venezuela y con el título: Las Razones detrás del triunfo de El Artista, publica lo siguiente:

Weinstein sabe de campañas destinadas a acumular estatuillas: sus créditos de productor le han ganado unas 300 nominaciones de la Academia a lo largo de su carrera.

Y en la edición 2012 del Oscar, The Weinstein Company estuvo vinculada a 16 de las nominaciones, 8 de las cuales consiguió convertir en bronce, entre ellas las de La dama de hierro (por la que Meryl Streep se recibió de mejor actriz, además de conseguir el galardón para el equipo de maquillaje) o la de mejor documental, Undefeated.

Las cifras que confirman su olfato para el éxito son contundentes, el año pasado, el sello de los Weinstein marcó la campaña de El discurso del rey, que se impuso en los Oscar ante la favorita de los pronósticos tempranos, Red social.

El empresario vio El artista en una proyección privada en París, el año pasado, y decidió convertirla en su “ahijada”. Poco antes de su debut en el Festival de Cannes, la compañía cerró un convenio de distribución internacional que cambiaría el destino de la cinta para ponerla en boca de todos.

Estrategias

El desafío fue considerable, por eso de que no muchas salas comerciales están dispuestas a dar espacio a una película muda y nostálgica de actores ignotos.

Pero Weinstein echó a rodar su maquinaria, que muchos consideran implacable. Para empezar, asoció la cinta de Hazanavicius con la historia estadounidense, al ponerle el rótulo de “homenaje” al Hollywood de los años ’20. Luego, la intensidad de su campaña de promoción hizo que Dujardin y su co-protagonista, Bérénice Bejo, virtualmente se mudaran a Los Ángeles para figurar en todas las galas de la temporada.

Para quienes tenían reservas sobre el formato silente, se acuñó un eslogan apto para afiches y avisos: “No hay que decir nada para sentirlo todo”. ¿El resultado? El estadounidense Weinstein volvió francesa la gala del Oscar 2012.

Él realmente creyó que nosotros podíamos estar hoy acá. Creo que es el único distribuidor que podría haber llevado a la película hasta donde llegó, afirmó ante los periodistas el productor de El artista, Thomas Langmann, tras recibir los premios.

No es el único que reconoció públicamente el poder de Weinstein: los cineastas del documental Undefeated lo ubicaron a la cabeza de los agradecimientos, Meryl Streep lo llamó “Dios” hace poco y Madonna, menos condescendiente, habló de Harvey, “el castigador”.

Weinstein ha sido materia de debate de críticos y miembros de la industria en las semanas previas a la gala, cuando El artista comenzó a tomar impulso. Harvey, dicen los expertos, es el cerebro detrás de un aceitado mecanismo de lobby al que es difícil hacerle frente, habida cuenta de su conocimiento del negocio.

Lleva mucho tiempo en la industria, es influyente, sabe lo que hace y todos saben de qué se habla cuando se dice Weinstein, señaló a BBC Mundo Gabriel Lerman, miembro de la Asociación de Periodistas Extranjeros de Hollywood.

Sin embargo, no todos coinciden en otorgar a los hermanos una capacidad de influencia sin límites: los votantes de la Academia son, al fin de cuentas, profesionales que eligen lo que creen mejor.

Joshua Jason el publicista que este año coordinó con éxito la carrera de Chico y Rita y Un gato en París, dos largometrajes extranjeros que consiguieron sorpresivas nominaciones, dijo a BBC Mundo:

Lo que importa es que tu filme sea el mejor. Hay que hacer campaña para que los votantes sepan que tu filme existe, pero a la hora de tener la papeleta en la mano ellos van a votar por lo que crean que vale la pena.

Voy a compartir esto!Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn5Share on Tumblr0Print this pageEmail this to someone

Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

6 comentarios

  1. Pingback: “Marco Polo en Netflix”, de por qué lo estoy viendo

  2. Hola. Les recomiendo conocer más del asunto leyendo el libro de Peter Biskind “Sexo Mentiras y Hollywood”. Es la historia del cine independiente y el impacto de los Weinstein, enter otros, en su desarrollo y elevación a categoría de clásicos con premios (y su muerte como indies también).
    La edición Anagrama tiene unas 600 páginas.
    Saludos

Leave A Reply