Jean-Luc Godard y la cámara en movimiento

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Vuelve a su día habitual esto que se conoce como Dichos del Director. No es que a muchos les haya afectado su fugaz cambio de día pero es bueno señalarlo.

Hoy es el viejo Godard quien nos habla sobre el oficio de director, algo que durante más de medio siglo ha venido haciendo, no ajenos a altos y bajos, pero siempre con el amor incondicional de miles de fanáticos que lo idolatran hoy, mañana y siempre.

¿Es necesario mover la cámara? Esa es la pregunta que Godard comenta a continuación.

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“Encontrar dónde situar la cámara en una escena determinada es tarea difícil: en realidad, no hay reglas, no hay principios en los que te puedas basar. Sin embargo, una cosa de la que me he dado cuenta es que si realmente no sé dónde poner la cámara, eso significa que algo más va mal: la escena no es buena, la posición de los actores no es buena, el diálogo no funciona… Actúa como una especie de alamar, un mecanismo de advertencia. No hay reglas donde apoyarse en cuanto a cuándo o cómo mover la cámara. Es algo que decides por instinto, igual que un pintor, de repente, decide utilizar el color azul en lugar del rojo. Pero, una vez más, tienes que preguntarte por qué lo haces.

A menudo, cuando veo movimientos de cámara en películas de hoy en día, pienso en una frase de Cocteau: «¿Por qué seguir con el dolly un caballo en movimiento si eso lo hace parecer quieto?». Tengo la sensación de que muchos directores de hoy mueven la cámara porque han visto que se mueve en otras películas. Bueno, es algo que, de alguna manera, yo también he hecho hasta cierto punto. Pero lo hice de una forma totalmente consciente y deliberada: copié un movimiento de dolly de Douglas Sirk, igual que un joven pintor copia la obra de un maestro, para practicar. Sin embargo, hoy en día parece que muchos de los jóvenes directores mueven la cámara para conseguir una imagen «cinematográfica» en sus películas. Es como si no estuvieran seguros de por qué encuadran así o se mueven así, y no parece preocuparles especialmente. En muchos sentidos, me recuerda a ciertas óperas, donde la mayoría de efectos no son para contribuir al argumento, sino para ofrecer una distracción, porque el argumento es aburrido.

Posiblemente, Max Ophüls creó algunos de los movimientos de cámara más hermosos. Eran largos, sin cortes, instintivos y, al mismo tiempo, sumamente bien pensados, totalmente autoconscientes. Orson Welles también hizo movimientos de cámara muy hermosos. Claro que en su caso se trataba, más bien, de un tour de force, pero el cine también consiste en virtuosismo. En una ocasión, quise hacer cosas así. En Nouvelle Vague, por ejemplo, elevé los rieles del dolly a la altura de los árboles. Sin embargo en mi última película no moví la cámara en absoluto. Quizás es que, cuando veo a todos esos que la mueven sin motivo, siento cierta necesidad de abstención.”

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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