Cine Documental, las diferencias entre observación e interactividad según Bill Nichols

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El cine documental suele entregar piezas tan ricas como menospreciadas por igual. Esto porque a la masa lo que le gusta es disfrutar del cine de acción, con múltiples efectos especiales y tungentes curvas, algo que tampoco es malo ni los hace peores personas, sin embargo si encontraran el equilibrio, de seguro se lo agradecerían a sí mismos.

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Si eres de los que tal vez siente curiosidad o en soledad disfruta del cine documental, entonces no puedes dejar de leer lo que nos enseña Bill Nichols sobre dos de los grandes estilos para trabajarlo. Te preguntas ¿Quién es Bill Nichols? Pues nada menos que uno de los teóricos e historiadores más reconocidos al respecto a nivel mundial. Después del salto como siempre los detalles!

El cine documental en modalidad observación

El cine de observación, transmite una sensación de acceso sin trabas ni mediaciones. No da la impresión de que el cuerpo físico de un realizador particular ponga límite a lo que podemos ver. La persona que está detrás de la cámara , y del micrófono, no capta la atención de los actores sociales ni se compromete con ellos de forma directa o indirecta. Por el contrario confiamos en disfrutar de la oportunidad de ocupar el puesto de un observador ideal, desplazándonos entre personas y lugares para hallar puntos de vista reveladores.

El hecho de que la puesta en escena de la película no se fabrique en un plató sino en el ruedo de la realidad histórica impone más limitaciones al observador ideal de las que nos encontramos en ficción – y, a fuerza de pruebas de dificultad física o técnica, es posible que se nos recuerde la presencia del realizador ante lo real, pero se mantiene la expectativa del acceso transparente.

Como en la ficción narrativa clásica, nuestra tendencia a establecer un repertorio de relaciones imaginarias con los personajes y las situaciones prospera con la condición de la presencia del realizador entendida como ausencia. Su presencia, que no es reconocida ni emite respuesta, deja el camino para la dinámica de la identificación afectiva, la inmersión poética o el placer voyeurista.

El cine documental, modalidad interactiva

¿Y qué ocurre si el realizador interviene o interactúa? ¿Qué ocurre si se rasga el velo de la ausencia ilusoria? Ésta es la posibilidad que en la década de los veinte propuso Dziga Vertov como kino-pravda. Los realizadores de varios países renovaron esta posibilidad de forma tentativa y técnicamente limitada durante principios y mediados de la década de los cincuenta.

A finales de los cincuenta esta modalidad empezó a ser tecnológicamente viable gracias al trabajo de los realizadores del National Film Board of Canada [en particular con las series de “Candid Eye” en 1958-1959, y Les racquetteurs de Gilles Groulx y Michael Brault en 1958]. Esta modalidad adquirió prominencia y se convirtió en el centro de una controversia con Chronique d’ un été de Jean Rouch y Edgard Morin, que sus autores denominaron obra de cinéma verité, y con el éxito de Primary de Drew Associates en Estados Unidos.

El documental interactivo hace hincapié en las imágenes de testimonio o intercambio verbal y en las imágenes de demostración [imágenes que demuestran la validez, o quizá lo discutible, de lo que afirman los testigos]. La autoridad textual se desplaza hacia los actores sociales reclutados: sus comentarios y respuestas ofrecen una parte esencial de la argumentación de la película.

Esta modalidad introduce una sensación de parcialidad, de presencia situada y de conocimiento local que se deriva del encuentro real entre el realizador y otro. Surgen cuestiones de comprensión e interpretación como una función del encuentro físico:

¿Cómo responden mutuamente el realizador y el ente social; reaccionan a los matices o implicaciones que pueda haber en el discurso del otro; son conscientes de cómo fluye entre ellos el poder y el deseo? [Esta última pregunta constituye la parte central de Sherman’s March, de Ross McElwee, en la que el realizador viaja a través del sur de los Estados Unidos, registrando su interacción con una serie de mujeres por las que se siente atraído.]

El montaje tiene la función de mantener una continuidad lógica entre los puntos de vista individuales, por la regla general sin la ventaja de un comentario global, cuya lógica pasa a la relación entre las afirmaciones más fragmentarias de los sujetos de las entrevistas o al intercambio conversacional entre el realizador y los agentes sociales.

Bill Nichols – La representación de la realidad – Cuestiones y conceptos sobre el documental.

¿Y conoce algo Bill Nichols del documental sudamericano?

Y a propósito del autor y su experiencia y conocimientos, durante el año pasado se produjo el Foro de Cine Documental Bordocs, en donde el maestro tuvo por supuesto destacada participación con presentaciones y clases magistrales. Allí el periodista Tomás Crowder-Taraborrelli le realiza una extensa entrevista en la que una de las preguntas apunta al conocimiento del cine documental latinoamericano que pueda tener el autor, su respuesta, la siguiente:

Incluso respecto de la ficción mis intereses no se dirigen hacia lo geográfico, así que no sigo, particularmente, el cine rumano o las ficciones coreanas o el documental boliviano. Lo que me llama la atención, por lo general, son obras individuales y, a veces, retrospectivas o trabajos de cineastas, que aumentan mi interés sobre ciertos contextos.

Tal es el caso del cine iraní: cuando vi por primera vez una película iraní decidí escribir sobre el asunto. No para decir “aquí se está gestando algo nuevo” sino para pensar cómo las películas de un país migran en el circuito de festivales internacionales y por qué ocurrió eso con el cine iraní y no con el cine búlgaro o de algún otro país.

Creo que con respecto a los documentales de Europa o de África o de América del Sur o de Canadá o de Asia, el lugar de origen no ha sido tan importante para mí como la obra misma. Y hubo, al igual que en otras regiones, cineasta latinoamericanos que fueron de considerable interés: Fernando Solanas y Octavio Getino hace algún tiempo; Patricio Guzmán, más recientemente, con sus películas sobre Chile. Creo que esos, para mí, han sido muy importantes y muy impresionantes.

Una vez más, no esperamos que esto se llene de comentarios, pero sí que pueda ser de utilidad para todos aquellos estudiantes que cada tanto nos visitan buscando información un poco más acabada, para ello, compartir es lo mejor!. Y de paso demostrar que por estos lados no es sólo Mora el que lee 😛

Saludos!

Voy a compartir esto!Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn3Share on Tumblr0Print this pageEmail this to someone

Escribió este post

Comunicador Audiovisual. Docente algunas veces por semana. Donante de órganos y fundador de esta humilde comunidad. Las cosas personales las publico en www.bassofia.com

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