Alfred Hitchcock y la verosimilitud

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Pedir a un hombre que cuenta historias que tome en consideración la verosimilitud me parece tan ridículo como pedir a un pintor figurativo que represente las cosas con exactitud. ¿Cuál es el colmo de la pintura figurativa? Es la fotografía en color, ¿no?

Truffaut, Francois: El cine según Hitchcock. Alianza Editorial, Madrid, 1966.

Saludos.-

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

2 comentarios

  1. Pingback: Raúl Ruiz y el Ruido. : Revista Cinefilia

  2. Habría que distinguir los niveles de ficción y asignarles, con
    un determinismo infalible, coordenadas espacio-temporales
    y funciones claras y distintas entre sí.

    Lástima que eso no lo puede hacer nadie: me parece que el
    Gran Alfred sabía eso y por ello creaba principalmente la suspensión
    de la capacidad de determinación (clara y distinta para Descartes)
    sondeando las grietas del lenguaje (allí el verosímil) y suturándolas
    siempre parcialmente.

    El relato clásico, en cambio sí llevaba un rumbo teleológico, y
    sus finales eran abarcadores de todos sus estadios anteriores,
    superadores de los conflictos y parcialidades… lo cual dejaba
    “en paz” a todos los espectadores.

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