Entrevista con Álvaro de la Barra, director de “Venían a buscarme”

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Ayer por la tarde tuve oportunidad de reunirme en Concepción con el director nacional Álvaro de la Barra, quien hoy 7 de junio, en un par de horas, estrena a nivel nacional su opera prima, “Venían a buscarme”, un documental conmovedor y muy íntimo del que escribí hace unos días a propósito del estreno de junio en Miradoc. Luego del salto comparto algo de lo que conversamos, sobre todo ligado a lo que fue el proceso de producción del documental, pero también de lo que significa la cultura y el documental para un país como el nuestro. Luego de leer, como siempre les agradezco puedan compartir con sus amigos en redes sociales.

Venían a Buscarme

El pobre Álvaro tuvo un día bastante movido ayer y asumo que hoy no fue muy distinto, si piensas que estrenar una película a nivel nacional no debe ser nada fácil. Sin embargo, muy amablemente reservó algunas energías para conversar conmigo y responder preguntas que, sin querer, sus respuestas quedarán para mi como material de consulta en el área documental. Esta publicación de hecho, calza perfecto con el formato que normalmente utilizamos para los clásicos Dichos del Director y debieran ser lectura obligada para todo estudiante con deseos de relacionarse al documental. Gracias a la gente de Miradoc y al propio Álvaro. Finalmente terminé publicando más que sólo un twitt!  😀

¿Cómo fue el proceso para “Venían a buscarme”?

Yo trabajaba ya en Cine. Esto es una opera prima, pero la enfrenté con el bagaje que yo tengo como director de fotografía. Que me ayudaba en cierto punto, pero otro lado me da todas las inseguridades que tiene cualquier persona que no ha dirigido un proyecto de largometraje. Entonces, quise asegurarme, y trabajé mucho en la investigación y desarrollo del proyecto. Estuve por lo menos dos años, escribiendo y re escribiendo el guión a la vez que postulaba a talleres de escritura de guión, donde si lograbas quedar, ibas a un lugar donde estabas desde una semana a 3 meses trabajando el proyecto con asesores. Eso me dio una seguridad a la hora de enfrentar el proyecto e incluso enfrentar la producción.

En ese sentido creo que me dio seguridad para enfrentar como director mi opera prima, con una historia tan personal, en la que yo podía verme con el miedo de perderme en el camino, en la filmación, en los temas que quería tocar, en cómo quería tocarlos, cómo enfrentar el dispositivo de filmación y eso lo logré con un buen período de desarrollo en la investigación. No me apuré, no me apuré.

¿Cómo fue tu proceso con el equipo de trabajo?

Era una película donde se hacía difícil mantener un sólo equipo, ya que se filma en Francia, Venezuela y Chile y además en Chile, en Santiago, en Valdivia y en varias partes, entonces era difícil por la temporalidad, no es una película que esté filmada en continuidad, entonces hay períodos de la investigación donde yo vivía en Francia y venía en vacaciones a filmar algunas entrevistas, varias que incluso finalmente no quedaron en el documental, por diversas razones, entonces en ese sentido, por un período de un año y medio más o menos, estuve filmando esporádicamente. Entonces, era armar un equipo en cada momento de la filmación. A veces tenía filmaciones de una o dos semanas, días sí o días no, y podía tener un equipo conformado, generalmente equipos pequeños, un director de fotografía, un sonidista y alguien en producción, tres personas. Yo y tres personas, esto porque si teníamos que trasladarnos donde un entrevistado nos podíamos mover en un solo vehículo. Porque además los equipos de producción de documental no son tan grandes, justamente porque filmas a veces durante largo tiempo o sólo una entrevista por día, no puedes hacer tantas como en ficción que puedes generar varias escenas un mismo día.

Ahora, sí conté con la suerte que un mismo director de fotografía pudo estar en varios equipos en distintos lugares, porque hay un Chileno que vivía en Barcelona en ese tiempo, entonces para él fue fácil trasladarse a París y coincidía cuando estaba en Chile también y podíamos filmar con él. Él es Carlos Vásquez, yo creo que fue quien más aportó en la película y por otro lado, tenemos una relación personal donde no había mucho que explicar. Si bien, a cada equipo yo les planteaba el dispositivo que quería trabajar en la película, les plateaba también el cuidado que había que tener con cada personaje y qué situación podíamos llegar a encontrarnos o enfrentar, con Carlos y con Inti [Briones], son camarógrafos, colegas míos, pero además, parte de mi familia, entonces no me era ajeno, ni a ellos les era ajeno, ni el tema ni los personajes, porque cuando no era la tía de ellos también [sonríe] era alguien que conocían ambos muy bien. En ese sentido fue un rodaje muy familiar si quieres.

Álvaro de la Barra durante la avant Premiere de “Venían a buscarme” que tuvo lugar en la sala cineteca del palacio La Moneda.

A propósito del proceso para guión en documental, ¿Cómo se trabajó el de “Venían a buscarme”, teniendo claro que no se trata de una película de ficción?

Bueno, el guión documental se termina de escribir en el montaje. sin embargo, yo siento que no es malo tener una buena guía, de investigación sobre todo. El documental necesita mucha investigación, no tanto guión. Ahora, si logras tener un guión lo más completo posible con una buena investigación, lo más seguro es que logres afrontar la producción y todas las vicisitudes que te aparezcan durante el documental, que es lo lindo del documental, que tú esperas algo pero te puede salir otra cosa durante la filmación, y estar preparado, para todo lo que te pueda surgir, es importante. Desde ese punto de vista la investigación te da las herramientas para saber cómo reaccionar frente a algo que, de repente en el rodaje el día de la filmación te parece: ¡Oh, me ocurrió lo contrario de lo que estábamos esperando! Pero, puede que no sea malo. Es lo lindo del documental. En ese sentido, el tiempo de dos años, me dio las herramientas para eso.

Yo postulé a tantos lugares que… [se interrumpe] el documental tiene algo que se llama, tratamiento documental, que es lo que podría llamarse el guión, que en realidad está compuesto de una extensión como director, como guionista de lo que quieres hacer, tienes una descripción de personajes, que son los personajes básicos sobre todo y algunos personajes secundarios si son relevantes y de los lugares de los escenarios, del tema, del motivo y más que un guión formal es un tratamiento audiovisual, que es una carpeta donde tú planteas lo que quieres, tú intención de lo que vas a hacer y cómo lo vas a hacer, frente a tu historia, frente a tu tema. Sin embargo, hay fondos que aún están con el viejo estilo que se usaba y me pedían por ejemplo, un guión de ficción para el guión documental, entonces yo tengo un par de versiones de guión de mi documental con descripciones tipo: “exterior, día o noche y con diálogos que, yo los podía suponer, pero no los podía conocer!” [mientras ríe por lo ilógico que a todos nos parece, pero increíblemente sigue sucediendo] y sin embargo, son guiones de “ficción” que ganaron las instancias donde estuvieron. Ahora en mi caso, es una historia tan personal que yo podía inferir bastante bien lo que podría ocurrir en la producción, y aunque no todo ocurrió exacto, sí fue muy parecido ah! muy parecido.

¿Qué fue lo más difícil del proceso para “Venían a buscarme”?

Yo te diría que lo más difícil fue conseguir la plata, conseguir el financiamiento. Fue un período extraño porque al comienzo tuve mucho apoyo, incluso el fondo audiovisual que es un gran apoyo y que fue el punta pie inicial y yo dije, con esto tenemos la película, pero luego en post producción, estuvimos parados dos años y medio, casi tres años, porque teníamos la película montada y no podíamos cerrarla para toda la etapa de colorización, de mezcla de sonido, entonces estuvimos parados hasta que logramos levantar un fondo de post producción y terminar la película, que fue, ahora! En total fueron dos años de investigación, más o menos y los 3 años de post producción… en total como cronológicamente fueron 6 a 7 años para tener la película, pero lo que realmente trabajamos en ella, 3 años.

Y lo más fácil, que yo esperaba que fuera lo más difícil, que en estos documentales autobiográficos suele ser lo más difícil, fue el montaje. El montaje fue una seda, quizá porque tengo unos montajistas maravillosos. Fue con dos montajistas, yo monté mucho, pero en realidad el trabajo con los montajistas fue muy rápido, fue muy conversado. Con el montajista que más conversamos trabajamos a dos manos, o sea él estaba tanto en el Final Cut como yo, de hecho nos cambiamos de silla y además somos muy amigos entonces el trabajo fue, muy relajado, muy fluido, muy rápido, la primera estructura la teníamos al mes, al segundo mes teníamos una película completamente cerrada y con el tercer y cuarto mes hicimos más costura, y me guardé un mes para hacerlo al final cuando estuviera el empaquetado, porque iba a grabar la voz en off y frente a lo que grabara la voz en off, se iba a grabar toda una línea emotiva también de la película, que no es la línea estructural y en ese sentido había que modificar cosas, yo sabía de montaje y lo hicimos durante el último mes, sólo que mi montajista no podía porque tenía otros proyectos y llamé a otro amigo montajista, que fue una genialidad porque vino con otro aire fresco que vino a “refrescar”, los lugares que nos hacía falta “refrescar”.

¿Y desde lo técnico fue complicado el insertar material inédito como la película “Queridos Compañeros” o el bombardeo a la moneda?

Es una película muy compleja en ese sentido porque tiene tanto material de archivo, de archivos familiares, ojo, porque son todos familiares, yo me ceñí sólo a imágenes de la familia, por eso solamente hay imágenes de mi abuelo, imágenes de mi tío, imágenes de mi otro tío y las video-cartas que hacíamos nosotros desde el exilio, no hay nada más, y en ese sentido el material es muy diverso porque hay imágenes en 35 mm, hay imágenes en 16 mm, hay imágenes en Umatic, hay imágenes en Betamax, hay imágenes en DVD, hay toda una cantidad de formatos que hacían necesaria y difícil y costosa, la post producción, por eso no podía terminarla “caseramente” si quieres en un Final cut o en un Avid, tenía que pasar por un laboratorio de post producción importante para hacer lo que se llama la compaginación de material.

¿Cómo podrías definir el punto de vista que le diste a este documental, para diferenciarlo de otras películas con temática “similar”?

El cine en general, desde los inicios de Georges Méliès hasta ahora, Georges Méliès [pronuncia Georges con un delicado acento francés como nunca antes lo había escuchado 🙂 ] hizo todo. Todas las películas que nos imaginamos hoy él ya las había hecho. Y a partir de eso, yo creo que lo que hace distinto las historias en el Cine, son los puntos de vista. El Romeo y Julieta se ha contado mil veces, el problema es cómo hoy lo está contando este nuevo director con esta nueva película y en el documental pasa lo mismo y en el documental, aunque a mi, yo siento que todas las películas son distintas y que todos los temas son diversos, yo siento que es el punto de vista lo que nos diferencia incluso dentro de un mismo género y de un mismo sub género si quieren.

Sobre todo en el documental, es el punto de vista el que tiene la individualidad, el aporte, lo nuevo de tu película va a ser el punto de vista, desde donde tú lo miras, cómo rescatas los archivos, qué mirada nueva le das a los archivos, el cuidado de la dignidad de los personajes, el cuidado a la distancia que tienes que mantener frente al tema estando tú además, dentro del tema. Cuál es ese punto medio donde tienes que manejarte, para no estar muy allá ni muy fuera del tema no? Para estar en ese punto que tú quieres contar y yo creo que ese punto de vista lo cuidé mucho, fue muy cuidado por mi en la película y también fue muy cuidado el tono, porque iba de la mano del punto de vista.

Creo que mi mirada está impregnada de mi “Venozolanidad” y por mi crianza en el exilio, pero también en el caribe y esto me da un punto de vista y un tono, no solamente en el documental sino en mi vida personal y en mi mirada de mi historia, que yo quería mantener en el documental, y creo que ahí está el cuidado y en lo que hice más hincapié y atención para esta mirada y punto de vista que se está viendo como algo nuevo y como algo que me gusto mucho, que sea un puntapié para volver a tocar los temas sin atacarse, sin la rabia, sin el rencor y, sin tener ese punto de vista desde la victimización. Y abrir así el diálogo post visionado a la película o post re mirada a la película, porque creo que a la gente le llega tanto eso, que en una primera mirada hay muchas cosas que no alcanzan a leer entonces vuelven a ver la película y eso hace que se genere una conversación post película que es interesante porque la película se vuelve… es tan particular y es tan personal la búsqueda en la película, que llega a volverse universal porque tiene muchas aristas que hacen que se conecte con todo el mundo, incluso con la gente que no comparte si quieres, a nivel político, aunque no siento que sea una película política, es una película sobre la búsqueda de identidad, pero sí está atravesada por la historia contemporánea de todos nosotros, porque mi historia es así entonces, como la gente a veces piensa que es una película política, de pronto llegan tratando de refutarla, de ver en contra, porque están acostumbrados acá en Chile a eso, y se dan cuenta que no. Y eso hace que podamos conversar otra vez de los temas y que podamos conversar desde otra generación que se está haciendo preguntas.

El discurso de las películas Chilenas son todas sobre dictadura, ha sido inculcado por las generaciones anteriores que vienen hace 50 años con ese discurso, pero justamente estamos irrumpiendo las nuevas generaciones con nuevas preguntas y que, necesitamos hablar del tema, pero no desde esa mirada de antaño que se refutaban todo con las mismas frases hechas que ya tienen armadas hace 50 años, sino con las preguntas que nosotros podemos hacer y cada quien tiene sus preguntas, sin el discurso “panfletario” de los dos lados ah! ojo! y, yo tengo las mías personales y espero que las mías despierten en cada quién, las suyas.

¿Algún personaje al que quisieras investigar más?

Yo soy historiador por formación académica, entonces creo que no dejé de investigar nada. Investigué todo a fondo. Quizá no todo está en la película, por una cuestión dramática digamos, una película no podía contener todo, pero investigué y filmé muchas cosas que en la película no entraron por línea dramática. Sin embargo, el personaje que yo más quise investigar y complementar es mi madre, porque es el personaje con el que crecí teniendo menos información.

Bueno entrevisté a Sergio [Hernández, actor Chileno que fue pareja de su madre] y no está en la película, porque quería saber cómo era mi madre como pareja, quería saber como era mi padre como pareja, entonces entrevisté a los novios anteriores. Porque antes que mis padres se conocieran tuvieron otros novios entonces los quise entrevistar y los encontré y los entrevisté. Entrevisté dos novios de mi madre y dos de mi padre, que casualmente vivía en París además, y esa parte no está, pero por ese lado yo quise llegar a ellos.

Y por el lado de la militancia y del homicidio y del día de la emboscada a mis padres, yo me entrevisté también, con el guardia de seguridad que abrió las puertas de la Villa Grimaldi cuando llevaron los cadáveres de mis padres y él me contó, en dos oportunidades, cómo fue que Krassnoff pateó los cuerpos de mis padres, cómo los trataron, y no tuve ningún resquemor en llegar hasta el final y encontrarme… no está en la película, porque al final, era cambiar el punto de vista y tono de la película, por eso no está pero, yo creo que cuando tú trabajas en el documental, tienes que llegar hasta las últimas consecuencias. Y en montaje terminas de armar el guión y de pulirlo, pero lo que no puedes hacer es, no filmar. Si estás buscando hacer un documental honesto donde te debas entregar completo tienes que hacerlo así, después ves si la historia se sostiene o no, si te hace falta o no y lo vas puliendo y lo vas armando, pero hay que hacerlo. Hay que hacerlo.

A propósito de la formación de audiencias y de TVN con sus emisiones indignas de Cine Chileno, ¿cómo ves tú el panorama para lo Chileno, documental/ficción en el país?

El problema está básicamente en que no tenemos una concepción de la cultura como un bien de la nación. En ese sentido, el estado no ha entendido y cualquiera de los gobiernos, es un problema de estado, no ha entendido, como sí lo entendieron los franceses, que tener una imagen país es una retribución incluso económica.

Por ejemplo, el actual gobierno, debería ser proclive a entender que van ganar mucho más económicamente como desarrollo del turismo por ejemplo, con una imagen país más fuerte. Y la imagen país se logra con inversión en cultura, no estoy diciendo subvención, digo inversión porque así hay que empezar a verlo. Lo que inviertes en educación y cultura, se revierte en imagen país y eso lo recibes de vuelta, en turismo por ejemplo, a modo de inversiones. Y además Chile tiene una capacidad turística inagotable, entonces, por qué no explotar eso. Pero es una concepción que tiene que ser doblemente explicada para que lo logren entender como estado nación, porque acá en Chile se ha tratado de aniquilar la cultura, aniquilar la educación y esto no lo estamos entendiendo.

Entonces como resultado inmediato y como consecuencia fuerte, está pasando que estamos perdiendo a la gente en las salas y estamos perdiendo la magia de estar en la sala oscura viendo una historia que nos cuentan desde una pantalla donde tú, solamente tienes la realidad de la pantalla que te está afectando y no como cuando estamos frente a una pantalla pequeña, donde tenemos el celular, a la familia, otro que nos habla, el ruido de la micro por la ventana, espacios que son muy graves sobre todo para el documental, porque el documental necesita que te conectes con todo lo que está ocurriendo en la pantalla, con todo lo que está ocurriendo en el sonido, que está fuera de campo de la pantalla, entonces si el documental no lo estamos viendo en una sala o espacio que está hecho para eso, lo más seguro es que perdamos también el público de documental, porque ver el documental en la pantalla pequeña, no es lo mismo que verlo en la pantalla grande, y para todo el cine nacional son las mismas cifras.

Una película nacional que gana festivales afuera, la ven el mismo número de personas que ve un documental, entonces, estamos perdiendo la batalla, muy grave acá, muy fuerte acá, pero también es una tendencia mundial, son nuevos tiempos que estamos viviendo y tenemos que buscar una manera, como gremio, de crear mecanismos que defiendan la industria para poder seguir haciendo lo que creemos que es un aporte que es, la cinematografía nacional.

Pero eso tiene que venir acompañado de una legislación y de una política de estado que no estamos ni siquiera pidiendo. Entonces, es difícil que los estados que no están convencidos de que la cultura sea un bien, nos las dé. Sobre todo si no la estamos pidiendo. No se exige una ley de cine. No veo a nadie gritando por una ley de Cine. Y eso es algo muy fuerte. Porque, en todos los países donde tú vas, al menos hay un pequeño gremio o una pequeña parte que está hablando de la ley de cine.

En Argentina están delimitando la ley de Cine y están todos protestando! En Bolivia están armando una cosa maravillosa con su ley de Cine, que está quedando maravillosa y está produciendo buenos resultados ya! y eso que no la han aprobado. Colombia tiene un plan mixto de inversión y está favoreciéndose mucho, Brasil lo tiene hace tiempo y bueno, la producción Brasilera es envidiable, sin embargo, también están perdiendo la gente en las salas, pero Brasil entiende eso, Brasil, Argentina, entienden la cultura como una inversión para la imagen país y si tienes una imagen país que sea atractiva, vas a llamar las inversiones de la industria turística. Así que, tiene que ser una guía o petitorio del gremio, pero tiene que ser una política de estado lo que salve a la cultura.

Para cerrar, tal como Álvaro hizo en su película, también hubo diálogos que decidí no transcribir para no salirnos del tono o punto de vista de la nota  😀  pero que de todos modos agradezco, por la sinceridad y disposición para conversar. Todos los detalles de “Venían a buscarme” como horarios y lugares de exhibición en Concepción, Chillán y resto del país están publicados en editando y también en el sitio oficial de Miradoc. Vea la película y sea parte de esa conversación posterior que el director señala, así es como se forman opiniones y de paso invite a alguien, así es como formamos audiencias. No olviden compartir!

Escribió este post

Comunicador Audiovisual. Docente algunas veces por semana. Donante de órganos y fundador de esta humilde comunidad. Las cosas personales las publico en www.bassofia.com

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