Barry Malkin y el romper las reglas

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Los Dichos del Editor siguen una semana más, porque aunque a veces se desaparezca, siempre resurge pues tenemos claro que hay lectores por ahí que anhelan aprender de la experiencia de montajistas y editores. En esta oportunidad tenemos las líneas de Barry Malkin, quien como ya deben ir suponiendo, trabajó en El Padrino Parte III, gracias a la fotografía que acompaña a esta entrada (no pudimos encontrar una fotografía del Sr. Malkin, espero sepan entender), pero su trabajo no se queda solo ahí, pues Barry trabajó no sólo en esa ocasión con el Sr. Coppola sino en reiteradas oportunidades, como se podrá ver en esta entrada.

Sin más dilación, disfruten de las palabras de Barry Malkin.

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Me ofrecieron mi primer película “Grande”, The Rain People, que técnicamente era de bajo presupuesto pero había un gran estudio involucrado, y esta película marcó el inicio de mi relación laboral con conocido de la infancia llamado Francis Coppola. Vivimos en el mismo barrio cuando jóvenes. Creo que no lo había visto desde los 17 años. Un día, mientras visitaba a Aram Avakian, quien editaba You’re a Big Boy Now para Francis, miré sin mucho interés el guión y me di cuenta que estaba escrito por Francis Ford Coppola. Comenté que “solía tener un amigo cuando niño llamado Francie Coppola (pronunciado KA-POE-LA). Me pregunto si será el mismo.” Algunos meses después, Aram comentó, Francis dijo, “Conocía a un muchacho llamado Blackie Malkin” un sobrenombre mío de esos años. Aram arregló un encuentro y tiempo después Francis me pidió que trabajara en The Rain People. Construimos una amistad que en realidad nunca había existido antes. Francis era más un ratón de biblioteca mientras que yo estaba involucrado en temas atléticos. Él además era de tener muchos aparatos, fue el primer niño en el barrio que tuvo una grabadora, una cámara de 8mm, y otras cosas interesante. Muchos años después, cuando trabajaba en El Padrino II, su hermana, Talia Shire, encontró películas caseras de una fiesta de cumpleaños de Francis, y ahí estaba yo entre los quinceañeros bailando lindyhop, vestido con mi radiante camisa rosa ¡y con un peinado a lo Elvis! En fin, The Rain People fue mi oportunidad para editar una película importante. Desde esa temprana colaboración, Francis y yo hemos trabajado en muchas producciones. Para mí, es el director con quien es más fácil trabajar. Para comenzar, no tenemos discusiones sobre que toma usar, nuestros gustos son muy similares y hay confianza mutua. Esto ahorra mucho tiempo, por lo loco que puede ponerse el proceso de edición. La comunicación es la clave.

The Rain People fue un verdadero viaje y tuve que lidiar con la producción durante todo el rodaje. Comenzamos en Garden City, New York, y luego nos enrollamos cuatro meses en Nebraska, filmando en muchas ciudades durante el camino. Francis por esa época ya había dirigido dos o tres películas. Contaba con una autorización especial de la International Alliance, y teníamos miembros de New York, Chicago y Los Angeles, algo inusual por esos años. Éramos sólo 25 personas, incluyendo a las dos estrellas, y nos trasladábamos en una caravana de siete vehículos, uno de los cuales era una casa rodante modelo Dodge Travco que se convirtió en mi “sala de edición”. Le puse un letrero a la casa rodante que decía “The Magical Mystery Tour”. También tuvimos nuestra propia banda con el equipo y los actores presentando a Jimmy Caan en el piano. Las rebobinadoras se colocaron en el lavabo, una Steenbeck en el espacio de la cocina. No edité mucho durante el viaje en la primera parte de las filmaciones, pero pasamos bastante tiempo en Nebraska, donde nos cambiamos a un local vacio, trajimos equipo de edición adicional desde la Warner Brothers y comencé a editar a gran escala.

Aprendí mucho de mi trabajo con Aram. Aprendí sobre romper las reglas e intentar hacer las cosas menos convencionalmente, no en un afán de quebrar las convenciones sino intentando ser original o tener un punto de vista novedoso. Aram fue uno de uno de los pocos editores en New York en esos años y me ofreció trabajar como su asistente en Lilith. Llegué a conocerlo durante mi trabajo en America, America. Era amigo de Dede Allen y solía aparecer en nuestra sala de edición. Se convirtió en mi mentor; era como un gran tío. Aram tenía un estilo de montaje que envolvía múltiples imágenes. De alguna manera el fue influenciado por el trabajo de los que hacían foto fija, de hecho, el había sido uno. Recuerdo que le pregunté una vez cómo podía aprender más sobre edición de películas. Mucho de lo que yo sabía venía de ver películas o de la intuición. Pero Aram me dijo: “mira collages y haz collages“. Entonces empecé a recortar periódicos y revistas en casa y a colgar las cosas en la pared, jugando con las imágenes y moviendo las cosas alrededor, ensamblándolas, haciéndolas hablar. Solíamos hablar sobre diferentes músicos de jazz y sus acercamientos a la música, como el tempo y la armonía influye nuestra forma de armar la película, si esta era una forma subconsciente de hacerlo. Me di cuenta que editar películas tenía su paralelo con los arreglos musicales, así que comencé a ponerle más atención al “arreglo”.

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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