Sally Menke y los héroes silenciosos

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Sally_MenkeHan pasado semanas desde la última vez que un Dicho del Editor apareció por este sitio, tanto que el aspecto de este cuchitril virtual ha cambiado al de un lugar respetable donde compartir y divagar sobre cine, audiovisual, y Scarlett Johansson.

Hoy les traemos a la mujer que hizo que las películas de Quentin Tarantino vibraran con un ritmo cautivante, el que nos fascina hasta el día de hoy, la recordada Sally Menke, quien aunque ya no se encuentre entre nosotros, su legado perdurará por mucho tiempo.

Los editores son los héroes silenciosos de las películas y me gusta que sea así. Tenemos una relación muy privada con nuestros directores, frecuentemente en habitaciones oscuras. He estado con Quentin Tarantino desde su primera película y he editado todo lo que ha hecho desde entonces.

No trabajamos en los estudios. Quentin insiste en rentar pequeñas casas en Los Ángeles y convertirlas en islas de edición mientras sea necesario. Es algo muy civilizado y me permitió trabajar durante mis dos embarazos. Sí, mi bebes vieron películas de Tarantino desde el vientre pero al parecer han salido bien.

Conocí a Quentin cuando él estaba buscando un editor, uno barato. Me puse en contacto y me envió una copia de algo llamado Reservoir Dogs y me di cuenta que era increíble. Me fascinó. Scorsese era mi héroe personal, especialmente porque tenía una mujer montajista, Thelma Schoonmaker, y ese guión tenía ese tono. Luego, cuando supe que Harvey Keitel estaba comprometido –fue la primera persona en sumarse– estuve más determinada a conseguir el empleo. Estaba de excursión en Canadá en una remota montaña en Banff cuando vi un teléfono y me detuve para llamar a Los Ángeles y me confirmaron que tenía el trabajo. Lancé un grito cuyo eco rodeó la montaña.

Quentin es el mismo ahora a como era por esos años. Es enciclopédico, apasionado y electrizante. Nosotros simplemente encajamos creativamente. Editar es por sobre todo intuir el tono de una escena y tiene que ser consistente con la que tiene el director. Es un tipo de rara e intensa relación que si se rompe no querrás repararla. Nosotros la construimos con tal confianza que él me pasa los dailies y yo los armo y hay poca interferencia.

La cosa con Tarantino es el mezclar y encajar. Estudiamos otras películas y escenas pero sólo para conseguir la vibra que queremos en las nuestras, como en Kill Bill cuando Uma Thurman encarando a las 5.6.7.8’s y miramos algunos acercamientos de Sergio Leone, para ver cómo queríamos cortar la escena. Nuestro estilo es mimético, no de homenaje,  todo va sobre la recontextualización del lenguaje fílmico para hacerlo fresco dentro de un nuevo género. Es increíblemente detallado. No hay ningún tipo de relajo en las intenciones de Quentin, pero conozco su voz fílmica, siempre la he tenido.

La música es una de sus obsesiones, así que tengo que cortar muchas grandes escenas para musicalizarlas. Es muy específico y pondrá música en el set todo el día para que todos estén con el ánimo adecuado. Creo que él va a dormirse con su iPod cuando estamos filmando, porque la música se convierte en el ritmo de su forma de dirigir. Cosa curiosa, es que no monto en base a la música. Sólo hago que la escena funcione emocional y dramáticamente, luego Quentin añade la pista y modificamos los ritmos.

Esa escena con Uma Thurman y John Travolta bailando en el Jack Rabbit Slim’s Diner en Pulp Fiction fue inusual porque fue filmada para ponerle la música después, la canción de Chuck Berry. Fue fácil cortar en ese sentido y por dios, fue glorioso. Hablábamos sobre usar un plano entero, planos medios y luego enfocarnos en las manos. La edición suele ser meticulosa pero esta fue una escena muy entretenida de editar porque teníamos el momento en sí mismo y una magia evidente. Era Travolta bailando al frente mío.

Mirando el trabajo de Scorsese y Schoonmaker aprendí cómo comprimir el tiempo en acción y aún así empujar a los personajes a través de la escena. Es complejo el generar la ilusión de realidad; esto es algo crucial para nosotros porque el “toque Tarantino” es hacer que lo mundano se vea especial. Es la ilusión de que el tiempo se va. Todo es sobre la tensión, si puedes seguir el arco emocional de un personaje a través de la escena, incluso si, como en el inicio de Inglourious Basterds, sólo están tomando un vaso de leche o fumando su pipa. Estamos muy orgullosos de esa escena, es quizás la mejor que hayamos hecho alguna vez.”

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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