David Mamet y las tareas del director.

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Ayer hubo fiesta en las Oficinas Editando, Danilo “TresPumas” Kilapan finalmente se convierte en un profesional de las comunicaciones con cartón que lo acredite, porque profesional era desde hace rato. Pero esta celebración trajo como consecuencia hordas y horas de desenfreno, excesos y cosas que ya no recordamos. Por este motivo es que los Dichos del Director, esta sección casi emblemática de Editando, termina publicándose de forma especial, hoy martes.

Para esta ocasión seleccionamos los dichos de David Mamet, quien se explaya sobre el trabajo del director y cómo debe ser su relación con los actores. Francamente imperdible.

david

“He visto directores que filmaban hasta sesenta tomas de un plano. Ahora bien, cualquier director que haya visionado las tomas diarias sabe que después de ver la tercera o cuarta toma ya no puede recordar la primera. Y en el plató, cuando estás filmando la décima toma, ya no te acuerdas de qué iba la escena; y después de la duodécima no te acuerdas ni de por qué naciste. Pues entonces, ¿por qué algunos directores ruedan tantas tomas? Porque no saben bien lo que quieren fotografiar y están asustados. Si no sabes lo que quieres, fílmalo y siéntate. Supongamos que estás dirigiendo la película de «la retractación». ¿Qué vas a decirle al actor que interpreta el primer fragmento? ¿Qué referencias tienes, qué orientaciones? ¿De qué artificio sencillo podrías valerte para responder a la pregunta?

Para dar instrucciones al actor se hace lo mismo que para darle instrucciones al cámara. Le explicas el objetivo de la escena, que en este caso es obtener una retractación, y el significado del fragmento, que es llegar pronto.

Basándote en esto, le dices al actor que haga lo que tú necesitas para filmar el fragmento de llegar pronto, y nada más que eso. Le dices que vaya hasta la puerta, que pruebe el picaporte y que se siente. Eso es lo que le dices, y nada más.

Lo mismo que el plano, la actuación no tiene por qué tener inflexiones. No debería tenerlas. La actuación debería ser una simple interpretación de la acción física, y punto. Ve hasta la puerta, prueba el picaporte, siéntate. No tiene que atravesar el vestíbulo respetuosamente. Esta es la lección más importante que podéis aprender acerca de la actuación. Ejecuta los movimientos físicos estipulados por el guión de la manera más simple posible. No trates de «animar» la obra.

No hay que sentarse respetuosamente. No hay que girar el picaporte respetuosamente. De eso se encarga el guión. Cuanto más se esfuerce el actor por lograr que cada acción física transmita el significado de la «escena» o de la «obra» más echará a perder la película. El clavo no tiene que parecer una casa; no es una casa, es un clavo. Si queremos que la casa se sostenga en pie, el clavo debe cumplir la función de un clavo. Y para cumplir la función de un clavo tiene que parecer un clavo.

Cuanto más se entregue el actor a la acción física concreta y sin inflexiones mejor saldrá la película, y por eso nos gustan tanto las estrellas del cine clásico. Eran acojonantemente simples. Lo único que preguntaban era «¿Qué hago en esta escena?». Atraviesa el vestíbulo. «¿Cómo?». Más bien deprisa, más bien despacio, con decisión… Escucha estos adverbios tan sencillos. El arte de dirigir actores consiste en elegir bien las acciones y los adverbios.

¿De qué trata la escena? De obtener una retractación. ¿De qué trata este fragmento? De llegar pronto. ¿Cuáles son los planos concretos? Hombre cruzando el vestíbulo, hombre probando el picaporte, hombre sentándose. La buena suerte no es más que una consecuencia del buen diseño. Cuando el actor pregunta «¿Cómo cruzo el vestíbulo?», y tú dices «No sé… deprisa», ¿por qué dices eso? Porque tu subconsciente está trabajando en el problema. Porque has hecho tus tareas hasta aquí y tienes derecho a tomar lo que puede parecer una decisión arbitraria, pero tal vez sea una solución subconsciente al problema. Y has hecho honor a tu subconsciente, confiándole el problema durante el tiempo suficiente para que aporte una respuesta.”

MAMET, DAVID. (2000) Una Profesión de Putas. España. Editorial Debate.

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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