Fritz Lang y dónde debe estar el corazón.

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Si hay nombres en la historia del Cine que deben (o deberían) ser conocidos por todos, claramente Fritz Lang es uno de esos. Recordados por obras fundacionales como la soberbia “Metrópolis” o “M, el vampiro de Düsseldorf“, la importancia de Lang es tan grande que gracias a él existe la famosa cuenta regresiva tantas veces vista en los lanzamientos espaciales, obra y gracia de “La mujer en la luna“.

En los Dichos del Director de esta semana, Lang entabla una conversación con otro conocido de los cinéfilos del mundo, William Friedkin, el director de El Exorcista y Killer Joe, donde repasan la vida y obra del director alemán y de la cual hemos sacado los dichos para esta ocasión. Además, aunque es un perogrullo, acompañamos la entrada con el video de dicha entrevista para que puedan verla en su totalidad.

Fritz Lang by William Friedkin

Al comienzo quería hacer películas. Las escribía en cuatro días, por las noches con una botella de vino. En esa época se escribía una escena en una hoja de papel para poder intercalar sin tener que reescribir todo. Supervisé algunos films, escribí algunos guiones para mí y empecé a filmar.  Me volví muy amigo de Erich Pommer, él era la cabeza de Decla-Bioscop y tenía amigos muy importantes en París, así que un día escribí una película, no me acuerdo el nombre, y le dije “quiero filmar esta película“. El dijo está bien. La filme en cuatro días y así me volví en director.

Cuando hice Metrópolis la amé mientras la hacía pero la odié cuando terminé. Según la tesis de mi esposa Thea Von Harbou, el intermediario entre el capital-cerebro, y la mano-el trabajador, debe ser el corazón. Yo no lo creía. Después, en los años 50, recibí de forma anónima, algunas páginas del Washington Post, en donde el director de una corporación dijo que había visto Metrópolis y que estaba de acuerdo en que es importante tener un corazón para los trabajadores. De cualquier forma pensé “Al diablo con eso“. Pero después, a finales de los años 60, cuando trabajaba de vez en cuando en universidades, en sesiones de preguntas y respuestas le pregunté a los estudiantes: “¿Qué odian en la sociedad actual?” dijeron que es una “sociedad gobernada por computadoras y que la parte que nos hace falta es el corazón” y ahí pensé que tal vez estaba equivocado y que Thea Von Harbou tenía razón.

Tiempo después estaba harto. Me quería volver químico, entonces llegó un hombre con el que normalmente no hablaba, de los que llaman “productor independiente“. A mí no me gustan los productores.  Quería que hiciera una película para él. Le dije que no , que no quería hacer nada con nadie.  Pero insistió e insistió por nueve meses, que es mucho tiempo, hasta que un día le dije: “Voy a hacer una película para ti pero te ocuparás únicamente de darme el dinero. No podrás opinar acerca del argumento, no podrás opinar acerca del guión, no podrás hacer ningún cambio. Yo seré el que escoja a los actores y cuando termine el rodaje no podrás decidir sobre el montaje, ¿de acuerdo?” Y él aceptó.

De haber sido de otra forma, nunca habría filmado “M”. Estaba harto de las grandes producciones como “Metrópolis“, quería hacer una película más personal, una película que haga frente a un ser humano  con un mal social. Entonces hice “M“.

Al comienzo de mi carrera cinematográfica, por llamarlo de alguna manera, yo creía en el destino. Lentamente, con los años, deje de creer. El destino no es algo que viene a ti y de lo cual no se puede escapar. El destino es aquello que tú  haces con tu vida.

Saludos.-

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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