Rian Johnson y sus consejos de realización.

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Tras el estreno de Brick (2005), Rian Johnson consiguió que miles de personas quedaran engachadas a su nombre y a partir de entonces, siguieran su carrera. Tras una tibia The Bloom Brothers (2008) y una excelente Looper (2012), además de un paso por la televisión dirigiendo un par de episodios de Breaking Bad, Johnson ha demostrado que posee un lenguaje claro y que como podrán descubrir en los Dichos del Director de esta semana, le costó bastante conseguir.

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Estoy en esa etapa en la que estoy buscando la próxima idea, así que este es el primer consejo que pensé, pero es aplicable a todos los puntos del proceso de creación. Cuando busco inspiración, aparte de mirar las fuentes que se ajustan a mi idea, intento sumergirme en aguas más extrañas. Si estás trabajando en un western, lee la biografía de Einstein o si estás trabajando en una película de terror lee algo de Jung o de la revolución francesa o quizás algunos de los cuentos de Tolstoy. Cualquier cosa que despierte tu interés y esté lo más alejado de tu idea como sea posible, porque cuando lees un libro que no tiene nada que ver con tu película y encuentras un párrafo que de una forma maravillosa tiene relación con tu trabajo, es como oro reluciente.

Una de las cosas que intento mejorar es todo el proceso de escuchar. Crecí haciendo cortometrajes con amigos y haciendo cosas en las que solía controlar todo el proceso de creación, hacer todo el storyboard y dictar la película que tenía en mi cabeza. No creo que eso sea algo malo, pienso que necesitas tener una película en tu mente y tener la idea clara de cómo esa película va a funcionar y qué necesitas para que resulte, pero también he aprendido que mi trabajo más importante en el plató es estar presente en cada momento y si algo nuevo se presente tengo que ser receptivo. Esto suena bastante obvio, pero soy alguien que aprende despacio. Así que hago mis storyboards, tengo mi plan pero si algo aparece estoy dispuesto a escuchar, mirar y observar y luego reaccionar.

Has todas las películas que puedas.

Cuando me gradué de secundaria ya había hecho 80 cortometrajes pero 78 de ellos eran horribles. Idioteces con amigos, escenas de acción hechas con figuras de GI Joe, chistes de camarín y parodias de televisión además de trabajos ridículos sobre “Hamlet” y “Un mundo feliz”. Nada que vaya a ver la luz algún día, pero hacer esos 80 estúpidos vides me enseño más que cuatro años en la escuela de cine.

Tuve una cámara con mis manos y pensé en planos y formé un (pobre) lenguaje visual. Estuve tonteando con la edición, con el sonido, poniendo cosas una contra otra y probando cuan moldeable era todo. Hacer mucho de eso, aunque fuese malo, fue la clave para comenzar a refinar algo. La cámara de mi iPhone es un millón de veces mejor que la cámara Hi8 que tenía en esos años y habría matado por tener iMovie. Si estás en el colegio en estos momentos y quieres películas, ya las deberías estar haciendo.

Ahora. Deja de leer. Anda a hacerlas.

Saludos.-

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.

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