Preocupaciones ante la moda 3D

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“¿Estamos listos para el 3D? Como supervisor de GC y ávido cinéfilo, me entristece decir que no estoy convencido de que lo estemos, todavía.”

De esta forma comienza su carta Alexander Murphy, seudónimo utilizado por un importante, según él mismo, supervisor de un prominente estudio de efectos visuales en USA. Considerando todo el revuelo que ha causado Avatar, la amada por algunos y odiada por otros película de James Cameron no está demás leer lo que opina Murphy sobre este fenómeno visual.

Por Daniel F. Mora

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En una carta enviada a Gizmodo, este anónimo supervisor nos pone al tanto de cuan dificultoso es el trabajo que implica realizar una película en 3D y que realmente merezca llevar ese apelativo, como la ya mencionada Avatar, porque hay que reconocer que en donde la película de Cameron triunfa hay decenas de otras que fallan estrepitosamente, como es el caso de Alice in Wonderland. [Aunque esto no se vea reflejado en la taquilla, pues todas las histéricas fans del director tirado a gótico, Tim Burton, le celebrarían hasta su flatulencia si se presentara el caso].

Para conseguir en la pantalla esa belleza visual lograda por el autor de Terminator no tan solo es necesario contar con el equipo adecuado tales como cámaras 3D estereoscópicas o el trabajo para capturar el movimiento de los personajes [algo que ya comentamos con anterioridad en el Blog]sino que además hay que poseer el conocimiento en la materia para poder llevar a buen puerto la película y eso es algo que nadie más, hasta el momento, ha podido igualarle a Cameron. Es en este punto en los que las diferencias comienzan a notarse.

Lo cierto es que a Hollywood no le importa eso. Los ejecutivos sólo ven como los bolsillos de la Fox y Cameron día a día se van llenando de pesos, dolares, rupias y zenis, por lo que no es de extrañarse que lleguen a la conclusión que 3D = Dinero a granel, así que no dudan un segundo en decidir que sus nuevas películas sean convertidas en este fructífero formato, dando así origen a lo que llamaremos falso 3D.

El problema de convertir una película filmada en forma “tradicional” en 3D, más allá de lo complejo y del tiempo necesario para lograr algo convincente, es que nunca reflejará los mismos resultados que se consiguen al filmar utilizando dos cámaras simultáneamente para conseguir las diferentes perspectivas.

Largas jornadas de rotoscopia darán como resultado capas que pueden separarse para dar esa sensación de perspectiva, podrán tirar cosas por la pantalla pero cada una de estás capas no tendrá profundidad.

Por eso hay que tener cuidado con esta creciente moda del 3D. Con esta nueva tecnología se abren nuevas formas de percibir el cine, pero si se mal utiliza y comienza a explotarse de mala manera, con conversiones que buscan obtener más ingresos como es en el caso de la ya citada Alice in Wonderland o la aún no estrenada Clash of the Titans que no son más que el reflejo de como intentan aprovecharse de la nueva gallina de los huevos de oro, conseguirán al final relegar al este formato a ser una anécdota en los libros de la historia del cine.

Y tú, ¿Qué opinas sobre esto?

Saludos

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Escribió este post

Personaje translumínico, hiperbóreo y superfluo. Pasa su tiempo entre el aprendizaje, la enseñanza y la lectura, literaria y Audiovisual. Experto haciendo panqueques.